Volver a mirarme con amor (aunque todavía no me reconozca)
Cuando una madre deja de verse Hay días en los que te miras al espejo y no te reconoces. Tu reflejo sigue ahí, pero hay algo, muy dentro, que ya no vibra igual. Como si la vida siguiera funcionando, pero tú… no tanto. Y no es que haya pasado nada grave. Los niños están bien, la casa más o menos en orden, el trabajo sigue, la rutina se cumple. Pero hay una ausencia silenciosa, un vacío difícil de nombrar: el tuyo.



