Celebraciones

Cuando las celebraciones dejan de ser celebración para ti: la carga invisible que las madres sostienen en cada evento.

December 22, 20254 min read

Mamá,

Hay algo que el mundo entero sigue sin nombrar, pero que todas las madres conocemos en silencio:

Las celebraciones rara vez son descanso para nosotras.
Casi siempre son exigencia, presión y desgaste emocional.

Da igual si hablamos de Navidad, del cumpleaños de tus hijos, del bautizo, la comunión, la fiesta del cole, una reunión familiar, o incluso tu propia boda…

Detrás de cada una, hay una madre sosteniendo más de lo que cualquiera imagina.

La celebración que todos disfrutan… la sostienes tú

La magia no aparece sola.
La ilusión no se monta sola.
La comida no se prepara sola.
Los detalles no se organizan solos.

Lo haces tú.

Mientras todos ríen, comen, disfrutan, tú estás pensando:

¿Llegará la tarta? ¿Dónde dejo los regalos? ¿Tengo que recoger esto ya? ¿Quién falta por llegar? ¿Falta algo más? ¿Dónde está el animador?

Nunca descansas del todo.
Nunca estás del todo presente.
Estás en modo producción.

Y eso cansa… pero también duele.

Duele ver cómo tú misma vas desapareciendo detrás de lo que organizas.

Hablemos de los cumpleaños de nuestros hijos…

donde tú das TODO… y disfrutas muy poco, o nada.

Este es uno de los eventos más intensos emocionalmente para una madre.

Porque un cumpleaños de un niño no es solo: una tarta, unas decoraciones y unos invitados.

Es:

  • elegir tema,

  • comprar globos,

  • preparar juegos,

  • organizar comida especial,

  • estar pendiente de que todos los niños estén bien,

  • gestionar emociones, llantos, peleas,

  • sacar fotos,

  • atender a la familia,

  • recoger después,

  • y calmar a tu hijo al final del día.

  • Y decenas de tareas que, si pongo aquí, no terminaría el post de hoy.

Todo eso mientras tratas de sonreír para que tu pequeño viva SU día con ilusión.

Pero… ¿y tu día? ¿Y tu experiencia? ¿Y lo que tú necesitas?

Los cumpleaños se recuerdan como “mágicos”, pero para muchas madres son:

✔ agotadores,
✔ acelerados,
✔ hiperexigentes,
✔ emocionalmente intensos.

Y nadie lo dice… nos lo comemos en silencio, a escondidas, porque nos avergüenza decir que queremos que pase rápido el cumpleaños porque ya no podemos más.

Los cumpleaños de tus hijos también pueden ser un espacio donde tú te pierdes en la organización. Donde tu calma desaparece y donde te saturas un poco más.

No te sucede por falta de amor, sino por exceso de entrega y no darte el lugar que te mereces.

Incluso en tu propia boda, o en tus celebraciones personales…

Muchas mujeres lo confiesan después: Estuve tan pendiente de que todo saliera bien que apenas lo viví.

Has sido educada para sostener, incluso cuando la celebración es tuya.
Incluso cuando tú deberías ser la celebrada.
Incluso cuando tú tenías derecho a descansar.

Pero tienes que saber que las celebraciones no son el problema.

El problema es la carga invisible que traen esas celebraciones y que tu no compartes con nadie.

La lista de tareas que nadie ve.
Las expectativas que nadie gestiona.
Las emociones que todas recaen en ti.
La responsabilidad emocional del clima familiar.
La sensación de que “si tú no lo haces, se cae”.

Y con eso… ¿cómo no vas a agotarte? ¿cómo no va a pesarte? ¿cómo no vas a llegar con el corazón saturado?

Mamá, si te desbordan las celebraciones, no es que se te está yendo el espíritu festivo, o que estás amargada… el tema es que estás MUY saturada, y cargas con demasiado peso.

Necesitas saberlo.

Para estas fechas que aún quedan por celebrar… quiero decirte que:

  1. Simplifica. De verdad. Haz menos. Reduce. Elige lo que suma, suelta lo que te roba paz.

  2. No te exijas ser la anfitriona emocional del mundo. Los demás también pueden sostenerse.

  3. La perfección no crea recuerdos. La presencia sí.

  4. Inclúyete en la celebración. No seas solo quien la organiza todo, delega y sé quién también la vive.

  5. Elige el disfrute por encima de la expectativa. La magia ocurre cuando tú respiras, no cuando te agotas.

  6. Tu bienestar también importa. Tu energía también vale.

Mamá, quiero que te quede este mensaje grabado a fuego:

las celebraciones son momentos de vida. Y tú formas parte de esa vida.
No te quedes fuera intentando sostenerlo todo.

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